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A Emmanuel, mi corazón
La pasión escribe historias pasadas y futuras que viven en el presente, el deseo adquiere rostros y cuerpos distintos que al final son el mismo, la nostalgia por un amor perdido se apodera de un lugar, de un cuarto de hotel con el número 2046 en la puerta.
El amor es un recuerdo. Es el antecedente de esta historia el que desencadena a partir de su partida la serie de eventos que serán el hilo conductor de la vida de un hombre. Nadie que ha sido tocado por el amor, volverá a ser quien fue.
El amor, que conoce su grandeza y sus alcances, no acepta ya ser el protagonista en esta nueva travesía. Ahora es el turno de lo que viene, de lo que queda por contar.
En Deseando amar (In the Mood for Love) se cuenta una de las historias de amor más bellas y mejor contadas en el cine. Un hombre y una mujer saben que sus respectivos esposos los engañan, y lo que es más, la esposa de él sale con el marido de ella. Con el honor herido y el desencanto por la vida, los dos coinciden en un mismo albergue en Hong Kong y se empiezan a frecuentar, se entienden perfectamente el uno al otro y nace una fuerte e inevitable atracción entre los dos. Sería muy fácil perderse en el camino que al parecer el destino les ha impuesto, pero el amor entre ellos es justamente el que les impide caer en eso: harían precisamente lo que sus esposos les están haciendo.
2046 es una suerte de continuación de In the Mood for Love. Ahora ese hombre es un novelista que escribe una obra futurista llamada 2046, en homenaje al amor y al pasado. Así, el protagonista de la película y el de la novela van navegando entre los conflictos del amor y del tiempo, donde el pasado y el futuro se funden como si fueran amantes. Ese es el tono de 2046, llena de poesía, erotismo y sensibilidad.
El romanticismo dejado atrás y con paso ágil hacia la madurez, Wong Kar Wai retoma varios personajes y situaciones de sus películas anteriores y sus seguidores pueden apreciar rasgos aquí y allá de Chunking Express, Happy Together, Days of Being Wild y, sobre todo, In the Mood for Love. El sello de Wong Kar Wai está ahí, con su belleza visual en cada imagen, su música envolvente, sus actores emblemáticos.
La maestría de Wong Kar Wai está en el dominio de la transmisión de emociones a través de imágenes. En 2046 pone especial atención en el ritmo y los colores que hacen de ésta una película inolvidable, una obra maestra que no hay q perderse, especialmente si uno ya ha vivido con el ánimo de amar y si se quiere tratar de entender lo que viene después del amor. |