Jonás Cuarón
Jonás Cuarón
Annette Fradera (supervisión musical)
Eireann Harper, Diego Cataño, Michele Alban, Mariana Elizondo, Emilia García, Salvador Elizondo

 
 
Año uña (2007)
 
México
 
89 min.
Jonás Cuarón
 

 

Cuando Jonás Cuarón asegura que su película Año uña se hizo con cerca de 5 mil fotografías tomadas a todo lo que lo rodeaba, a lo largo de un año (él dice que se trata de imágenes espontáneas, no posadas), luego de lo cual las ordenó y escribió un guión en el que cuenta una historia ficticia a partir de cada una de ellas, el inicio de su carrera en cine párece algo fantástico.

Hijo de Alfonso Cuarón, el director incluso subraya las peculiaridades de su trabajo al inicio de la proyección y explica: "Estas imágenes son documentales. Los momentos y los personjes son reales. Sólo la historia es ficción". Sin embargo, el filme deja otra impresión. Y es que aun concediendo que las actitudes retratadas sean espontáneas hay algo que hace sospechar que se trata de capturas estudiadas e intencionadas, montadas en una idea previa.

De la pretendida espontaneidad pasamos a hablar de paquetes fotográficos que crean secuencias enteras al servicio de una narrativa y entonces terminamos por hablar de algo más premeditado de lo que parece.

Lenta, farragosa, sin elementos que permitan interesarse realmente en ella, la trama se centra en dos personajes: Diego (Diego Cataño), un adolescente insufrible al que todo le da güeva y cuyo monólogo interno consiste en una recreación de sus infantiles fantasías sexuales, y Molly (Eireann Harper), una estadounidense veinteañera que no encuentra su lugar en el mundo y que decide alojarse en casa de Diego mientras vacaciona México.

Acostumbrado a alucinar con las niñas de su edad y en una evocación de Anoche soñé contigo (Marisa Sistach, 1992), el resto de la cinta se agota en mostrarnos los estáticos intentos del adolescente por impresionar a la chica. ¿Una historia de amor? ¿Una historia de maduración? Pues ninguna de las dos... o ambas.

Algo que no puede escatimársele a Cuarón es la ambición por intentar hacer despegar su carrera con algo diferente y arriesgado, aun cuando sólo un puñado pueda apreciarlo. Si Año uña era desde un principio cine experimental, un ejercicio de creación, sólo había que decirlo. Hacer pensar que la cinta es un feliz accidente, resultado de algo no premeditado es un arma de doble filo. Por un lado hace pensar en ella como una película sobrevalorada; por el otro, presenta al director sólo como un tipo con fortuna y nada más que eso.

 
 
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