A unas semanas de que llegue a nuestro país Zodiaco, la nueva cinta de David Fincher que aborda el caso del asesino serial que sacudió hacia finales de los sesenta la zona de San Francisco, no pudo sino llamar mi atención el encontrarme con El asesino del Zodiaco, una modesta producción de 2005 que intenta contar desde un perspectiva un poco diferente el mismo episodio de horror.
Dirigida por Alexander Bulkley, un realizador casi anónimo, el filme se mantuvo en la cartelera de Estados Unidos por apenas 21 días a partir de su estreno, el 17 de marzo de 2006, tiempo en el que recaudó unos 45 mil dólares. Pero los números no son del todo justos.
Si bien la cinta empieza a parecer sobredramatizada aun antes de que la historia empiece realmente a fluir, el tratamiento de los crímenes, las apariciones del psicópata y el juego perverso que se desarrolla entre él y las autoridades, lucen sumamente sobrias. Para entender el hecho que se recrea es necesario hacer un poco de memoria. En diciembre de 1968, en Vallejo, una comunidad cercana a San Francisco, se registró el primero de una serie de crímenes perpetrados contra parejas jóvenes, a manos de un individuo conocido como El asesino del Zodiaco, quien retaba a las autoridades y enviaba a los diarios mensajes cifrados, valiéndose de simbología astrológica y esotérica. A lo largo de diez años, las claves que el sujeto enviaba a la policía sobre su identidad no lograron ser descifradas y aunque la cifra nunca fue comprobada, Zodiaco se atribuyó 37 homicidios. El guión no pierde de vista el objeto primero de contar este periodo oscuro de la historia americana, al grado de mostrar cómo, a nivel local, acontecimientos como la llegada del hombre a la Luna pasaron a segundo término. Sin embargo, Bulkley enfatiza en demasía los conflictos domésticos de Matt Parish (Justin Chambers), el oficial a cargo de la investigación de los casos, cuya obsesión por atrapar a Zodiaco lo hace desconectarse de su esposa y su hijo, a quien los eventos parecen afectarle sobremanera.
Así, con un elenco de larga experiencia televisiva, el filme resulta en un thriller por demás interesante cuando se le mira en la pantalla chica, pero que evidencia no pocas carencias en sus subtramas que permiten explicarse que haya pasado tan discretamente por las salas de exhibición. El director y su co guionista echan mano del material conocido sobre el caso, manteniéndose fieles a los hechos reales; de hecho, se evita ir más allá y aun especular sobre otros asesinatos que este serial killer podría haber cometido, para dejar al espectador con un caso irresuelto y con ganas de más.
Queda claro que en muchos aspectos el Zodiaco es un personaje más atrayente que varios de los montruos del cine de horror psicológico que conocemos. A la espera de la cinta que llegará esta primavera, El asesino del Zodiaco es una muy buena oportunidad de incarle el diente a la historia y quedarse picado. Esta vez el villano está ganando. |