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La corrupción y la tranza en distintas magnitudes a diferentes niveles.
Cuatro historias y cuatro directores, inseguridad, secuestro, extorsión, parecen ser los temas que están de moda en las películas mexicanas.
Y claro que está muy en boga mostrar en el cine lo que se vive en México, claro con un toque de humor y comedia.
Cero y van cuatro, presenta las historias llamadas: El Torzón, Vida Exprés, Barbacoa de chivo y Comida de perros , distintas en un principio, pero semejantes y relacionadas al final, escritas por Antonio Armonía.
¿A quién se le ocurrirían cuatro directores? No lo sé, pero el resultado fue muy bueno, pues aunque no todas las historias tienen excelentes actuaciones, sí muestran una realidad muy cercana a lo que se vive en nuestro país, y no sólo en la ciudad, sino en los pueblos también.
Alejandro Gamboa, Antonio Serrano, Carlos Carrera y Fernando Sariñana, realizaron un trabajo muy interesante, pues si en un principio el espectador no se da cuenta de que son cuatro cineastas (pues se utilizó el mismo equipo técnico y fotógrafo), al final de la cinta se nota un cambio, ya que los actores se comportan diferente y es ahí cuando se siente el incomparable trabajo que realizó cada uno de ellos.
En lo personal la historia mejor dramatizada y fuerte en su comienzo es Barbacoa de chivo , se ve muy real el sufrimiento de los padres de la niña enferma, la desesperación que viven los personajes victimas del linchamiento y al final se hace realmente justicia, que aunque es cómica, es también muy inesperada, eso diferencia Barbacoa de chivo de las tres historias restantes.
Cero y van cuatro se puede encontrar en DVD y es muy recomendada para adolescentes y adultos. |