Otra vez la misma historia. Podrán decir lo que quieran, podrá hablarse de las entradas en taquilla, de la publicidad y de la parafernalia alrededor de cada uno de sus filmes, pero fuera de Lilo y Stitch o Las locuras del emperador, Disney hace un cine aburridísimo.
Por supuesto, ni Los Increíbles ni Buscando a Nemo ni Toy Story pueden ser considerados éxitos de la empresa del somnífero Mickey Mouse, ya que tanto su hechura como los guiones son mérito absoluto de Pixar, con quien acaba de expirar el contrato por cinco películas que tenían, aunque ya parecen haber llegado a un nuevo acuerdo.
Tratando de demostrar que son la quintaesencia del cine infantil, los dueños del consorcio hicieron su propia película animada por computadora y se contrataron un elenco de famosos para que fueran las voces de sus horrendos monos. Le pusieron Chicken little.
Y no es broma. La cinta no podría ser más aburrida, predecible y anodina, aunque quiera parecer cool. Muchos podrán pensar que los planos dibujados son bastante peculiares, pero la verdad es que se trata de gráficos mal hechos, planos, sin gracia ni inventiva. Éstos y el guión parecen francamente hechos a la carrera.
Chicken little, de acuerdo con el argumento, es un pollito tímido, con una pésima reputación luego de causar una alarma masiva al anunciar la caída del cielo. Nadie le cree, ni siquiera su papá, así que trata de reivindicarse y lo logra a medias, hasta que otro pedazo de cielo le cae encima. La película podría terminar en la mitad de tiempo si no fuera porque el conflicto que le da razón a la historia vuelve a surgir.
Fuera del personaje principal, del cual se presume fue hecho con mucho trabajo, delineando casi cada una de las plumas de su cabeza, el resto de los personajes parecen peluches de puesto pirata. Para que me entiendan, pues, los tigres son más simples que el que anuncia las Zucaritas.
No dudo ni tantito que a los niños más pequeños la historia les guste; el problema está en que uno como adulto necesita más que una bolsa de palomitas grandes y un refresco para sobrevivir la experiencia.
Hagan la prueba; vean Chicken little y esperen al estreno, el próximo mes de junio, de Cars, la última cinta producida en sociedad por Pixar y Disney. Se darán cuenta entonces que no es lo mismo la NBC que Televisión Azteca.
A propósito, cintas infantiles como Madagascar la libraron gracias a los actores de doblaje que le imprimían gracia y personalidad a la película. Acá no hay ni como ayudarles; el doblaje es tan plano como la cinta entera, pero los distribuidores ni se enteran que ya tienen al público "hasta acá" de estrellitas de televisión haciendo al payaso. |