Closer (2004)
Estados Unidos
130 min.
Mike Nichols
 
 
 
Patrick Marber, basado
en su obra Closer
Stephen Goldblatt

Steven Patrick Morrissey

Julia Roberts, Jude Law,
Natalie Portman, Clive Owen

 

"Cuando crees en el amor a primera vista, nunca dejas de buscar”, dice la frase que trata de definir un poco de la esencia de Closer, película dirigida por Mike Nichols y adaptada de la obra homónima de Patrick Marber, básicamente una historia de dos hombres y dos mujeres enamorándose y desenamorándose, profundamente solos y abandonados al deslumbramiento de un instante.

Dan (Jude Law) es un aspirante a novelista que se gana la vida escribiendo obituarios para un diario de Londres. Vive con Alice (Natalie Portman), una nudista estadounidense, desenfadada, y franca a la que conoce y de la que se enamora durante un accidente. El impacto de conocerla se convierte además en su inspiración para escribir su primer novela.

Durante una sesión de fotos, Dan conoce a Anna (Julia Roberts), una fotógrafa famosa, recién divorciada, de quien queda prendado, al grado de juguetear con su nombre, hacerse pasar por ella en un chat de internet y pactar una cita con Larry (Clive Owen), un médico londinense de relativo éxito.

Fortuitamente, el encuentro entre Anna y Larry sucede. Se da de tal manera y con tal intensidad, que con el tiempo ambos terminan casados.

No obstante, luego de un año de vida entre las dos parejas, el escritor y la fotógrafa se confiesan; admiten que todo ese tiempo se han sentido atraídos el uno por el otro y que incluso sostienen una relación.

La existencia de Alice y Larry queda destrozada en ese momento. El tiempo pasa; los encuentros y desencuentros de los personajes los hacen reencontrarse, tratar de recomponer sus relaciones, de cerrar las heridas y seguir adelante. Para desgracia de algunos de ellos, la vida no siempre es perfecta.

Más allá de las actuaciones espléndidas de los cuatro protagonistas, el guión tiene una fuerza increíble: cada palabra y cada frase de los personajes penetran en lo más profundo, pesan y hieren. La historia no para de hablar de amor; los buenos y los malos momentos de Dan, Anna, Alice y Larry giran en torno a la continua reafirmación de que el amor entre ellos sigue, de que no se ha terminado, aunque eso signifique cruzar la línea y lastimarse.

Quizás en uno de los momentos más intensos de la cinta Alice —en una actuación notable de Natalie Portman— le reprocha a Dan que no pueda amarla sin condiciones, sin preguntas: “¿Dónde está este amor? No puedo verlo, no puedo tocarlo, no puedo sentirlo. Puedo oírlo. Puedo oír algunas palabras, pero no puedo hacer nada con tus palabras fáciles”.

La secuencia final es hermosa; un epílogo sin palabras que valgan, en el que se escucha una sola canción: “The Blower's Daughter”, de Damien Rice y Lisa Hannigan.

Parafraseando una vieja canción, el amor es un juego maravilloso en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño; en la visión de Marber y Nichols es un accidente esperando a suceder... Closer es una película duele, pero uno se enamora de inmediato de ella, de sus personajes y de su historia.