Forgetting Sarah Marshall (2008)
Nicholas Stoller
Jason Segel
Russ T. Alsobrook
Lyle Workman
Estados Unidos
111 mins.


 
 

Qué lleva al director debutante Nicholas Stoller a iniciar una comedia con un desnudo completo de su protagonista mientras éste se humilla ante una mujer. No lo sé. La escena carece de propósito, se antoja gratuita y aparece apenas en los cinco primeros minutos, de modo que uno empieza a dudar que aquello de veras vaya a mejorar.

Resulta que con Virgen a los 40 y Ligeramente embarazada, Jud Apatow —productor de esta cinta— logró cambiar el tono habitual de la comedia romántica, combinándola con humor algo burdo y adolescente. Lo curioso es que la historia de amor seguía siendo el sustrato. El problema está en creer que basta con hacer lo mismo: parecer insolente para no parecer sentimental.

Al final, ¿Cómo sobrevivir a mi ex? no sale tan mal librada, pero se queda lejos de conectar con el público, como lo hacían las dos cintas listadas arriba, básicamente porque sus personajes no son "gente común".

Peter Bretter (Jason Segel) es un compositor de música para televisión, novio de Sarah Marshall (Kristen Bell), protagonista de una exitosa serie tipo CSI. Después de cinco años de relación, ella decide abandonarlo para iniciar un nuevo romance con el rockero británico Aldous Snow (Russell Brand), un cretinazo tipo Bono que enarbola consignas como "Sodimicemos la intolerancia".

Buscando huir de todo, y alentado por su medio hermano (Bill Hader), Peter decide irse unos días a Hawai, pensando que nada podría ser peor. Sin embargo, al llegar al hotel encuentra a su ex, vacacionando con el rockstar, pero el momento es salvado por la intervención de la recepcionista (Mila Kunis), cuyas atenciones lo salvan de volverse un tipo realmente patético.

Fuera del horrible bache inicial y pese a alcanzar casi las dos horas, es difícil encontrar rellenos en el largometraje. Mila Kunis es otra (es mejor) desde que la veíamos en That 70's Show; Peter Segel, Kristen Bell y Russell Brand se ajustan perfecto a sus personajes, y los secundarios hacen pequeños, pero significativos papeles que mejoran la película y logran dar la sensación de que están pasando cosas. Intento decir que no se trata tanto de hacer un producto totalmente novedoso cada vez; lo importante es qué tan agradable es el conjunto, asumiendo que de antemano uno conoce el final.

Es agradable que las comedias muestren algo más que la sublimación del amor único y eterno, que los rompimientos se vuelvan un tópico para, de ahí, partir a otras cosas que enriquezcan a los personajes. Es agradable que los protagonistas parezcan un poco ridículos y patéticos, que su fenotipo se aleje más de la perfección.

¿Cómo sobrevivir a mi ex? no es exactamente una sorpresa, pero es agradable.

 
 
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