Nicole Eastman, Karen McCullah Lutz, Kirsten Smith
Russell Carpenter
Aaron Zigman
Gerard Butler, Katherine Heigl, Eric Winter, Kevin Connolly, Cheryl Hines, Bonnie Somerville, Bree Turner, Jesse D. Goins, John Micharl Higgins, Noah Matthews, John Sloman, Yvette Nicole Brown, Nate Corddry

 
 
 
The ugly truth (2009)
 
Estados Unidos
 
96 min.
Robert Luketic
 

 

Antes de comprar su boleto para esta película, contéstese estas tres preguntas a manera de test:

1.- ¿Cuántas veces puedo reírme de aquel chiste misógino que asegura que las mujeres y los cepillos de dientes se parecen porque entre más se usan más se abren las cerdas?

A) Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja… Ahora mismo me duele la panza de tanta risa… Las cerdas se abren, ja, ja, ja… Cuéntamelo otra vez.

B) Me parece un juego de palabras ingenioso.

C) Martha Lamas tiene razón al denunciar que todas las culturas conocidas son misóginas. Todas las religiones son misóginas, incluso esa tolerante ciencia del espíritu que es el budismo. Y todos los mitos fundacionales son misóginos.

2.- ¿Busco frecuentemente en el sistema de cable la repetición de telenovelas viejas donde el muchacho guapo pero pedante comienza odiando a la muchacha bonita? ¿Sigo con ansía cada capítulo en espera del “sorprendente” romance y al final, cuando los protagonistas se casan por la iglesia, me pongo a llorar a pesar de que ya he visto tres repeticiones?

A) ¿Hablamos de María la del Barrio, María Mercedes, Rosa Salvaje, Marimar, La Fiera, Muchachitas como tú, Muñecos de Papel, Alcanzar una estrella, Los ricos también lloran, La pícara soñadora, y más recientemente La fea más bella, Cuando seas mia, Amor en custodia... ?

B) Yo sólo veo las telenovelas de Argos y considero a Epigemio Ibarra un revolucionario de la televisión.

C) Para Florence Toussaint, la relevancia de la telenovela como portadora de ideología no reside en los elementos que contiene como en aquellos de los que carece. La telenovela privilegia los problemas sentimentales y los hechos de la casualidad para ocultar los problemas laborales, económicos, políticos y sociales que sufren los individuos en una sociedad concreta e histórica, no en un espacio indeterminado y sin fecha.

3.- ¿Considera que Katherine Heigl es sexy y Gerard Butler un papacito?

A) Sí a ambos. Tengo el DVD de 300 en edición especial con el estuche metálico y subtítulos en danés, además de las cuatro temporadas de Grey's Anatomy, las cuales veo con los comentarios del director.

B) Soy hombre y me ofende la referencia a Gerard Butler.

C) Yo soy más de leer libros de poesía y ensayos europeos.

Conclusiones:

Si su mayoría de respuestas fue A, está usted ante la mejor película que jamás haya visto en su vida.

Si su mayoría de respuestas fue B, está usted a punto de desperdiciar su dinero.

Si su mayoría de respuestas fue C, anote el nombre de los guionistas y el director para denunciarlos ante la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados.

La cruda verdad es, en su primer media hora, un resumen exhaustivo de chistes misóginos y de doble sentido que ya hemos visto en cintas de Lalo El Mimo y Rafael Inclán (incluyendo una escena donde Heigl come un hot dog mientras se le escurre la mayonesa y lame la salchicha).

Luego, la cinta avanza para mostrarnos a los personajes: por un lado, el tipo arrogante, egoísta y macho pero hasta cierto punto guapetón quien conduce un segmento en el programa de televisión producido por (oh, sorpresa) una mujer bonita, pulcra, romántica y (faltaba más) rubia. Él se llama Mike y ella Abby. Él tiene aspecto desaliñado y ella es una obsesiva incapaz de soportar una mancha de café en su traje sastre. Ambos se ven forzados a trabajar juntos porque el noticiario que Abby produce tiene muy bajos niveles de rating, de modo que el dueño del canal decide contratar a Mike para hacer comentarios del tipo: “Nadie quiere cogerse a una mujer eficiente, lo que queremos los hombres son mujeres que luchan en lodo”.

¿Quién se iba a imaginar que este par de seres humanos tan dispares terminarían enamorados?

En el último tramo, el director Robert Luketic presenta el romance que surge cuando los protagonistas se ven obligados a bailar salsa en una cantina cubana, lo cual les parece lo más cachondo del mundo. Pero antes de ser felices para siempre, deben sortear un obstáculo: Abby ha estado saliendo con Colin (Eric Winter), un médico cirujano que gana millones de dólares al año. Aunque Abby no lo ama porque en realidad es a Mike a quien siempre ha amado. O algo así.

La publicidad presenta la cinta como la renovación de las comedias románticas. Tienen razón los publicistas si por renovación entienden alburear mujeres, decir "culo" muchas veces y referirse al clítoris como “el frijolito”. No la tienen, en cambio, si esa renovación significara superar el entramado de vida que propone Cuando Harry conoció a Sally (Rob Reiner, 1989) o, vayamos más lejos, la gracia y espontaneidad de El rey del barrio (Gilberto Martínez Solares, 1950) o Calabacitas tiernas (Ídem, 1949).

No revelaré el final para que no arruinar la sorpresa de… ¡que diablos! Al final se besan en un globo aerostático en una escena que, sin darse cuenta, se transmite por televisión. De todos modos habrá quien compre el DVD para verla cientos de veces y llorar al final.

 

 
 
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