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Lo único en lo que puedo pensar cuando traigo a mi mente Desayuno en Plutón son halagos y hurras. Esta es una película que definitivamente no puede faltar en mi colección de dvd y es una novela que debo tener entre mis libros.
En principio, por su tema, hay que reconocer que esta cinta difícilmente podrá llegar a todo el publico, debido a que comúnmente se tiene la impresión de que los travestis son personas degeneradas, escandalosas, indeseables por su mal gusto, su mal vivir.
Y es aquí en donde encuentro el aspecto más admirable de la obra. Aunque la historia transcurra en un ambiente inmerso en la prostitución, los excesos, el desorden político, las revueltas sociales y la confusión moral, la historia está contada a la manera de un diario escrito por alguien que ve la vida como si ésta fuera un cuento de hadas, pero sin perder jamás el sentido de la realidad, de modo que la perspectiva de la narración es sumamente optimista y nunca quiere ocultar las cosas ni disfrazar nada, a menos que el disfraz sea bastante más divertido que la realidad, muchas veces tan seria, tan odiosa.
Este personaje, Patrick Braden, y su bellísimo diario, nos guían a través de su vida llena de problemas, de sinsabores, de conflictos graves, de tragedias, de tristezas, pero su visión particular de las cosas, su carisma y su talento para escribir historias son los que lo liberan (y nos liberan a nosotros los espectadores también) de tener que aguantar este relato sintiéndonos oprimidos y arrastrados por todo lo que le sucede.
En lugar de eso, Braden adopta su propia y verdadera personalidad, la de Patricia Kitten Braden y nos toma de la mano para guiarnos por un sendero enigmático, abierto, original, alegre, atrevido, salpicado de colores fuertes y luz propia y rodeado de música expresiva, muy significativa para su época, tal y como es nuestro protagonista.
En la década de los sesenta, Patrick, aún bebé, es abandonado en una cesta frente a la puerta de la casa de un pastor. Con particular alegría, el niño se pone los vestidos de su madrastra y escapa de ella, lápiz labial en mano, cuando lo descubren y le meten sus buenas corretizas. Patrick crece y se convierte en un chico ágil, atractivo física y mentalmente; ahí se convierte en Patricia Kitten Braden, quien se distingue de los demás por su creatividad para escribir y para enfrentar los problemas. Kitten viaja de su natal Irlanda a Londres con la ilusión de encontrar a su madre y en su travesía y estancia en la gran y alocada ciudad hace su vida, nuevos amigos y consigue un trabajo como cantante de cabaret.
Cillian Murphy se ha ganado un lugar en el cuadro de honor de los actores que merecen la gloria eterna de la admiración del publico. A mí ya me había ganado antes desde que lo vi en Exterminio (28 days after), pero lo hecho ahora bajo la dirección de Neil Jordan rebasa los límites de la buena actuación: Murphy está magnifico con los toques de dulzura, frescura y fragilidad que le da a este personaje inolvidable.
Neil Jordan, quien ya antes había tratado el tema del travestismo en la excelente película Juego de lagrimas (Crying Game), se deja llevar en esta ocasión por la fantasía, el ambiente de las décadas de los sesenta y setenta y yo diría que también por la imagen, la magia y la inspiración de Cillian, que nos regala una actuación excepcional y nos deja como legado a Kitten, un personaje que entra al cine para dejar su marca distintiva.
*** Melina Roa es cineasta independiente. Ha colaborado en la realización de algunos cortometrajes en México y un cortometraje francés ( Le pied dans la porte ). Actualmente trabaja en la Embajada de Canada en México y se encuentra en la postproduccion de Dos meses , un cortometraje escrito y dirigido por ella misma. |