Lo que parecería un día normal en una preparatoria se convertirá en una terrible e inesperada masacre.
Esa es la trama de Elefante o Elephant , dirigida y escrita en el año 2003 por el cineasta norteamericano Gus Van Sant.
Este largometraje es muy recomendado para todos aquellos amantes del arte cinematográfico y a los que desean realizar filmes por su propia cuenta, pues contiene una asombrosa fotografía, la cual corrió a cargo de Harris Savides.
A nivel de la historia, no es el típico churro de adolescentes al estilo Hollywood, al contrario, tiene un guión muy original, sin embargo se comienza a sentir un poco tedioso pues la acción empieza exactamente a la mitad y ahí realmente se experimenta un suspenso que se mantiene hasta el final de la película.
Visualmente, Elefante tiene un sorprendente manejo de los planos secuencia, se ve manifestado un buen trabajo de equipo y de preproducción, aunque en algunos mementos de la cinta se puede apreciar muy saturado el uso de dicho plano, sin embargo en el momento del clímax nos adentramos tanto al guión que pasamos inadvertido el uso del mismo.
Las locaciones son impactantes y acorde con lo que pide la historia, pues la preparatoria es enorme y causa ese desconcierto que el director estaba buscando.
La fotografía es espectacular, tiene una paleta de color bastante definida y llamativa, los actores aunque no manifiestan un dramatismo fenomenal, sí interpretan tanto física como actoralmente el comportamiento común que tienen todos los adolescentes.
La musicalización, los efectos sonoros y el sonido en directo fueron minuciosamente detallados.
Para finalizar la continuidad es majestuosa, ya que es muy difícil repetir tantos planos secuencia y que las cosas se realicen exactamente de la misma manera.
Por todo lo anterior Elefante es una cinta que vale la pena ver, no una, sino varias veces, pues es sorprendente. |