Si uno ve el Episodio III y después lee la crítica publicada en elperrocafe.com, se queda con la impresión de que Juan Carlos Romero se equivocó de sala o vio una edición diferente al resto del mundo.
Por el contrario, si primero se lee la crítica y luego se ve la película, entonces parece que la culpa es del cácaro por suprimir las partes buenas de la cinta.
Mi caso fue el primero, así que desde mi punto de vista la culpa no es del cácaro, sino de la nostalgia: Juan Carlos escribe en su crítica lo que todos hubiéramos querido ver en La venganza de los Sith, pero no lo que filmó George Lucas.
Iré por párrafos para evitar la ira de mi colega, quien escribe que “el tiempo habrá de darle su lugar dentro de la saga de Star Wars”, como si estuviéramos hablando de la segunda parte de El Quijote. Lo único que hará el tiempo es decolorar a Yoda y quitarle brillo a las espadas láser.
Enseguida, mi colega afirma que “el Epidodio III es el más afortunado de la saga”. Claro, en la escala del uno al diez donde el Episodio I es aburrido y el II ocioso, éste último resulta sufrible.
Después de platicar la sinopsis, mi colega entra en un estado de trance nostálgico que lo hace ver actuaciones prodigiosas donde sólo hay exabruptos de telenovela. Dice que Anakin Skywalker transita al lado oscuro de manera “pausada, lenta, trabajada; los cambios en su carácter no parecen tan gratuitos y el joven es transformado cuidadosamente en un personaje cruel, brutal, asesino”. Juro que vi la misma película que Juan Carlos, pero que sólo distinguí a un Hayden Christensen con la boca chueca y los ojos rojos. Uno intuye que se está volviendo malo por la música tenebrosa de John Williams (de cuyos plagios a sí mismo no voy a hablar).
Más adelante, mi colega escribe: “...la cacería de caballeros Jedi y el exterminio de su orden tienen un tono desolador que llega por instantes a El Imperio contraataca”. No es cierto. Algunos Jedi caen muertos casi por inercia; no puedo entender que después de su duro entrenamiento, La Fuerza no les alcance ni siquiera para tirar una cachetada.
El combate entre Obi Wan Kenobi y Anakin es el momento que le da sentido a la saga y su precuela. Esperamos primero 23 años y luego tres episodios iniciales para saber quién estaba detrás de la máscara de Darth Vader y por qué hablaba como si tuviera una tos asiática. La batalla resulta apreciable pero no hasta el punto que asegura Juan Carlos, quien se dice invadido por “cierto estupor dada la gravedad de las heridas que el Jedi inflinge a su aprendiz”.
Al final, mi colega redunda en la idea de que es muy pronto para afirmar que la película vale la pena. No lo hace pero poco le faltó para decir que el tiempo lo cura todo, y lo que hoy son malas actuaciones, mañana serán dignas de ejemplo en los talleres de teatro; que lo que hoy es un churro, mañana será una pastel de repostería francesa. |