Sin el exceso de la violencia explícita, el director coreano Park Chan-wook, ofrece con esta película uno de los grandes acercamientos del cine reciente al sentido y el valor de la venganza. Escrita y dirigida por él mismo, Señora Venganza (Lady Vengeance) es la historia de Geum-Ja (Lee Young Ae), una joven que después de 13 años en la cárcel por el secuestro y asesinato de un niño, quiere tomar revancha contra el verdadero homicida, el señor Baek (Choi Min Sik) a quien encubrió en el pasado.
Para resolver la historia, el director resiste hasta el final la tentación de la sangre fácil y plantea la solución como parte de un dilema moral. No es una cinta de acción; se trata de una tesis sobre el conflicto que le representa al ser humano vengarse y los distintos grados de dolor que se sufren en ese proceso. Su valor radica en hacer racional una pasión como esa.
La capacidad para narrar una historia como la de Geum-Ja no puede menos que admirarse. El acercamiento a este personaje es gradual, como mirar de reojo a un personaje secundario. El relato fluye y se hila de pequeñas historias contadas por otros personajes, las compañeras de la cárcel, que dan testimonio de la vida Geum-Ja en el reclusorio y de los grandes favores que de ella recibieron. Park Chan-wook explica con esas historias la relación entre la misericordia y la venganza, antes de colocar al espectador frente a pasiones terribles.
Se sabe que la proporcionalidad es un valor ligado a la venganza: el agresor debe sentir precisamente el mismo dolor que infringió a otro. Para mostrar la intensidad de ese dolor en la heroína, los gestos del horror, la ira y el resentimiento de Lee son imprescindibles en cada secuencia.
¿Puede la heroicidad combinarse con actos atroces? ¿Puede la crueldad ser hermosa? Geum-Ja demuestra que sí. Tras atrapar al señor Baek, ella se encarga de reunir a los padres y familiares de un grupo de niños que desaparecieron tras ser secuestrados. Les proyecta los videos que dan testimonio sobre la muerte de los niños y también les ofrece al culpable para que descarguen su odio.
Esa secuencia, quizá la más pavorosa, repara en la gran dificultad que entraña la venganza; los personajes discuten sobre qué y cómo hacerlo, incluso cuestionan su placer. Aún con un representante de la justicia en el salón de las deliberaciones, los agraviados concluyen que el linchamiento es el único camino para expiar la desdicha.
Hay además mucho esmero en la dirección de arte de Señora Venganza que da armonía visual a toda la película con guiños de gran belleza, como el halo que rodea a la protagonista en la prisión, el diseño de su arma o sus fantasías asesinas en medio de un paisaje nevado. Todo ángel es terrible y así es Lady Vengeance, también estilizada por las notas de Vivaldi a la hora de matar. |