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The 300 Spartans (1962)
Estados Unidos
114 min.
Rudolph Maté
 
 
 
George St. George, Gian Paolo Callegari, Remigio Del Grosso, Giovanni d'Eramo, Ugo Liberatore
Geoffrey Unsworth
Manos Hadjidakis
Richard Egan, Ralph Richardson, Diane Baker, Barry Coe, David Farrar, Donald Houston, Anna Synodinou, Kieron Moore, John Crawford, Robert Brown

 
 
 
 

Larga, absurda, tediosa y fuera de la realidad resulta ser The 300 Spartans, filme realizado en 1962 por el cineasta Rudolph Maté.

El guión fue trabajo de Gian Paolo Callegari, Remigio Del Grosso, Giovanni d'Eramo, Ugo Liberatore y George St. George.

Yo me pregunto cómo con tanta gente colaborando en un guión pudo salir tan mal esta cinta, la cual tiene muchos errores, desde el vestuario hasta en el audio.

Se nota que invirtieron mucho dinero pagando extras, actores, escenógrafos, vestuaristas y hasta stunts para los actos difíciles, sin embargo, por querer hacer una película majestuosa, las locaciones quedaron grandes y los sets mal sonorizados, con una ambientación totalmente acartonada, que serviría más para una obra de teatro que para el cine.

Lo llamativo de la historia es el gran enfrentamiento que tiene el valeroso Leónidas en contra de Jerjes, rey de Persia, y su ejército. El espartano demuestra que 300 guerreros hijos de Hércules, ponen todo lo que hay en su alma para amedrentar al enemigo.

Se supone que como nacidos de Hércules son valientes, rabiosos, aguerridos y sobre todo físicamente fuertes. En la cinta The 300 Spartans o El león de Esparta —título en español de la cinta—, los guerreros son una bola de flacuchos, irreverentes con Leónidas, mientras que éste es un blandengue en comparación del rey espartano interpretado por Gerard Butler en 300, de Zack Snyder.

Por otra parte, el vestuario es pésimo, parecen más romanos que griegos, pues los espartanos no usaban armadura ni pieles sobre sus ropas.

Asimismo, por ser fornidos portaban escudos gruesísimos y de gran peso; en el filme de 1962 hasta la reina y su sobrina pueden cargar con una sola mano dicho artefacto, que parece más de latón que de acero fundido.

Siguiendo con las incoherencias, los griegos y persas son muy gringos, rubios de ojos azules, hasta Jerjes interpretado por David Farrar, quedaría mejor en el papel de Leonidas que Richard Egan.

Los errores se hacen notar constantemente en el transcurso de la película, pues por querer darle importancia a la galanura de Leonidas, le ponen un casco totalmente diferente a los del ejército espartano.

Hay falta de continuidad en las escenas, desenfoques en las batallas, las cuales por cierto están de flojera, pues en los planos abiertos se ve claramente que sólo se empujan y aparentan pelear.

Los llamados soldados inmortales portan, literalmente, escudos de mimbre, a los cuales casi se les pueden ver las cintas con las que fueron pegadas las agarraderas.

La musicalización es tediosa, el sonido en directo a veces falla, pues cuando un personaje se aleja o acerca, según su interpretación, se escucha como se va y viene el sonido, por otro lado a las actuaciones les falta energía, naturalidad, agresividad... en concreto, ganas.

Con todo esto, la película se vuelve floja, falta en acción, inmensidad en el ejercito persa, peleas cuerpo a cuerpo, no me refiero a que sea sangrienta como 300, pero si con más bravura.

Mucha gente debe preguntarse cuál versión es mejor, la de 300 o la de The 300 Spartans. Hasta la pregunta ofende. Sin duda, la más sobresaliente es 300, de 2006, aunque la versión de 1962 tiene algunas cosas rescatables, pero son muy pocas, pues muestra escenarios naturales muy bellos, no tiene efectos visuales, pero sí escenas peligrosas con dobles, algunos diálogos en griego, tiene encuadres interesantes en las escenas con caballos.

Aunque considero que lo más importante de El león de Esparta es que muestra el lado humano de los espartanos, pues comen, duermen y beben como cualquier persona, que aunque se suponen que son súper hombres, llevan una comitiva de esclavos que les ayudan con sus armas, asimismo les sirven y luchan con ellos en las batallas, a diferencia de 300, en donde aparecen solos e insinúan que son autosuficientes y preparan sus alimentos, los cuales nunca vemos.

Por todo lo anterior si les gustó 300 vean en dvd The 300 Spartans, para que comparen y hagan su propio juicio, o por le menos se rían de las incongruencias que puede haber en el cine del Hollywood de antaño.