National Treasure: Book of Secrets (2007)
Jon Turteltaub
Marianne Wibberley, Cormac Wibberley
John Schwartzman, Amir Mokri
Trevor Rabin
Estados Unidos
124 mins.

 
 

La carrera de Nicolas Cage no deja de tener altibajos. Tan pronto ofrece un par de cintas memorables, da la media vuelta para enrolarse en producciones de escasa calidad o más bien de pobre contenido.

Su más reciente proyecto, La leyenda del tesoro perdido. El libro de los secretos no es más que otra derivativa cinta de aventuras que abreva de las grandes escenas de acción de Indiana Jones, encajándolas en una trama artificiosa sobre ridículos acertijos en los que poco participa el espectador.

En esta ocasión, y a diferencia de la primera cinta, el buscador de tesoros Benjamin Franklin Gates (Nicholas Cage) se ve obligado a entrar a un juego de pistas en cadena, por razones estrictamente familiares y personales, pues de acuerdo con una página perdida del diario del asesino de Abraham Lincoln, el nombre del abuelo de Ben aparece como el principal conspirador en el crimen del presidente.

Ciento cuarenta y dos años después de aquel hecho histórico, el protagonista se siente impelido a evitar que la mancha de la deshonra quede sobre el apellido de la familia, así que inicia una cruzada para encontrar la verdad histórica que exima a los suyos del estigma de traidores.

El guión es absurdo y caprichoso; las deducciones del héroe no son en realidad producto de su gran perspicacia, como se intenta hacer ver, sino de razonamientos inverosímiles realizados en menos de treinta segundos, como si todo fuera resolver un crucigrama del diario.

El grado de dificultad de cada paso dado por el investigador es de cero; los guionistas resuelven todo. ¿Necesita Gates entrar a la oficina oval en la Casa Blanca? Fácil, le inventamos un novio a su ex mujer que tenga acceso al despacho del presidente. ¿Necesita descifrar una extraña plancha con símbolos precolombinos? Pues diremos que su madre casualmente es experta en el tema y con solo un vistazo puede interpretar su contenido. Tal es la complejidad de los retos.

Por lo mismo, no sobra decir que el elenco, en el que además de Cage vemos a Harvey Keitel, Jon Voight, Ed Harris y Helen Mirren, es un verdadero desperdicio de talento, pues al menos dos de ellos se ven obligados a recitar diálogos ininteligibles, tratando de parecer muy circunspectos.

Decir que lo mejor del filme lo constituyen las escenas de acción que tienen lugar en las calles de Londres y en las inmediaciones del Monte Rushmore —porque además de todo se trata de una producción cosmopolita—, es hacerle un gran favor a un trabajo que todo el tiempo anuncia un final feliz lleno de reconciliaciones y de premios a la osadía y el heroismo.

Un fin de año que llega sin gloria.

 
 
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