Jason Friedberg, Aaron Seltzer
Shawn Maurer
Christopher Lennertz
Sean Maguire, Carmen Electra, Ken Davitian, Kevin Sorbo, Diedrich Bader, Jareb Dauplaise, Travis Van Winkle, Phil Morris, Nicole Parker

 
 
 
Meet the Spartans (2008)
 
Estados Unidos
 
84 min.
Jason Friedberg, Aaron Seltzer
 

 

Déjenme ahorrarles 80 minutos. Entren a YouTube y busquen "The Latino Comedy Project's 300". En poco más de un minuto se habrán reído y habrán visto una sátira mucho más ingeniosa de la película 300, que lo que Una loca película de Esparta pretende ser.

Recurriendo a la cansada fórmula de parodiar éxitos de taquilla, introduciendo guiños a personajes del mundo de la farándula, anuncios comerciales y programas de televisión, los directores Jason Friedberg y Aaron Seltzer han producido, desde ya, una de las peores cintas de este temprano 2008.

No se trata sólo de su notable incapacidad para elaborar una sola escena con suficiente ingenio o humor para hacer reír, sino de lo embarazosos que llegan a resultar los repetidos gags de humor escatológico o las insinuaciones homoeróticas entre los guerreros espartanos.

La trama —si se le puede llamar así a esto— se limita a seguir sin ninguna imaginación las premisas de 300, metiendo con calzador referencias a cintas como Shrek Tercero, Ghost Rider o Happy Feet, Transformers, y programas de televisión como American Idol, Dancing with the Stars, America's Next Top Model y Ugly Betty, por mencionar sólo algunos.

No importa qué tan gratuito parezca, desesperados por hacer reír a la audiencia de la forma más barata, Friedberg y Seltzer tardan apenas 30 segundos en inventarse una situación que les permita usar los primeros galones de vómito falso entre las numerosas secreciones que veremos a lo largo de la cinta. Arrancando con ese nivel, la cumbre del humor en Una loca película de Esparta sólo puede ser la secuencia en la que los espartanos marchan a la guerra al ritmo de "I will survive", de Gloria Gaynor.

Alguien tendría que detener ya esta serie de pseudocomedias —cada una peor que la anterior— que no hacen sino repetir, cada vez con menos gracia, las mismas estupidas bromas sin poner un poco de intención o de malicia en el guión, haciendo que todo parezca un sketch televisivo, sólo que alargado hasta el cansancio.

No será la gente quien lo haga. Después de su primera cinta, No es otra película de amor (Date Movie, 2006), lo normal era que Jason Friedberg y Aaron Seltzer vieran recompensada su nulo respeto por la inteligencia del público con el desdén unánime. Sin embargo, hicieron 40 millones de dólares en taquilla. Al año siguiente filmaron Una loca película épica y repitieron la cifra.

Para esta nueva cinta, la pareja se ha esforzado aún menos; ya no se molestan en usar exteriores ni mucho menos en buscar a actores que al menos se parezcan físicamente a los personajes que supuestamente parodian. El fin de semana de su estreno en Estados Unidos ninguna otra producción recaudó más que Una loca película de Esparta, ni siquiera Rambo, que llegó a las carteleras el mismo día. Humor tan ordinario no merecería no merecería una sola risa, pero así están las cosas.

 
 
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