Para quienes conocen el trabajo de Zach Braff como actor en la serie de televisión Scrubs o como director y guionista de la película Garden State (2004), su presencia como protagonista en Mi Ex (Fast Track/The Ex, 2006) es por si sola una invitación al cine. Me incluyo en el segundo grupo. Sin embargo, hay poca correspondencia entre el talento conocido de Braff y la cinta en cuestión. Nos enfrentamos a una comedia sin mucha gracia y con título que se convierte rápidamente en falsa promesa.
La trama no tiene mucho que ver, como podría pensarse por el nombre de la película, con la reaparición de un ex novio en la vida de un joven matrimonio. Más bien trata sobre las muy trilladas situaciones ligadas a la responsabilidad conyugal: los cambios de pañales, la profesionista que se vuelve ama de casa, el esposo que tiene que lidiar con un trabajo que le disgusta, más la presencia de un personaje (el ex), que boicotea laboralmente al héroe de la historia.
Braff interpreta Tom, un chef de Nueva York cuya esposa Sofía (Amanda Peet) deja de trabajar para tener a su hijo. Despedido por una situación laboral (¡que culmina con una guerra de comida!), acepta una oferta en la agencia publicitaria de su suegro. En ese lugar se encuentra con Chip (Jason Bateman), un hombre con capacidades diferentes, que fue novio de su esposa en la secundaria.
Es el momento en que uno espera el enfrentamiento de dos machos por una hembra. Sin embargo, en las escenas compartidas por Chip y Sofía no existe ningún tipo de tensión sexual, si acaso una amistad bastante diluida por el tiempo. Sin algún motivo que realmente justifique los celos de Tom o hagan sospechar sobre alguna aventura de su esposa, la rivalidad entre los personajes masculinos se sitúa en el terreno laboral (aunque el título de la película nos quiera convencer de lo contrario).
Mientas a Amanda Peet la vemos cargando un bebé la mayor parte del tiempo o participando en ejercicios de yoga, los otros dos protagonistas mantienen una disputa en la que Bateman obtiene mayor ventaja como actor.
La gracia en esta comedia podría venir si acaso por aquellas escenas en que Braff cae de la bicicleta, se estrella contra un parabrisas, es golpeado o humillado física y verbalmente por su despreciable contrincante. Si acaso, porque hay muy poca emoción en el resto de la película.
Ah, casi olvido decir que Mía Farrow interpreta a la mamá de Sofía en tres escenas y después no la volvemos a ver. |