Rod Lurie
Frank Perl
Larry Groupé
Kevin Pollak, Timothy Hutton, Sheryl Lee Ralph, Clotilde Courau, Badja Djola, Sean Astin, Mark Thompson, Michael Mantell

 
 
 
Deterrence (1999)
 
Estados Unidos
 
101 min.
Rod Lurie
 

 

Desestimada por la crítica y muy poco conocida por el público, Minutos extremos es una admirable pieza de suspenso político, arriesgada en sus conjeturas sobre el futuro del mundo y superada finalmente por la realidad.

La historia se ubica en el año 2008. Walter Emerson (Kevin Pollack) es el presidente de Estados Unidos; sin embargo, no es el mandatario electo. Emerson asume el mando de la nación tras la muerte de su antecesor, el presidente Buckingham, pero su capacidad es duramente cuestionada.

Al enfrentarse a las elecciones primarias por la Presidencia, Emerson y su comitiva se ven atrapados en una gira por Colorado, en medio de una intensa nevada que les cierra toda posibilidad de seguir, por lo que se refugian temporalmente en una cafetería donde hay apenas unos cuantos asiduos. Ahí, intentan seguir los resultados de la elección. Sin embargo, al tiempo en que se anuncia su triunfo en una primaria de gran importancia, la emisión es interrumpida por la noticia de una nueva invasión a Kuwait por parte de Irak.

El avance militar de Udai Hussein (hijo de Saddam) arrolla a las fuerzas de paz de la ONU y cobra cientos de vidas de estadounidenses.

El equipo de Emerson consigue una línea segura para que el presidente realice una conferencia telefónica con sus secretarios de Estado, de Defensa, y más tarde con el embajador de Irak en la ONU con quien sostiene una conversación accidentada sobre las consecuencias de este nuevo desafío.

Acompañado por su jefe de gabinete, Marshall Thompson (Timothy Hutton), y su asesora de Seguridad Nacional, Gayle Redford (Sheryl Lee Ralph) —una afroamericana que curiosamente evoca a Condoleezza Rice—, quienes tratan de evitar la escalada de amenazas, el jefe de los Estados Unidos hace su última oferta: si el gobierno de Hussein no se retira de Kuwait en un plazo perentorio, desatará un ataque con nuclear contra Bagdad. Irak garantiza que a cualquier intento de ataque será cobrado; si un solo avión de ataque entra en el espacio aéreo iraquí, una veintena de misiles emplazados en diferentes latitudes responderán con un ofensiva del mismo calibre contra objetivos estadounidenses.

El director, Rod Lurie, quien también escribió el guión para este filme, lleva al espectador a vivir verdaderos minutos de angustia al llevar un conflicto de gran dimensión a un espacio casi claustrofóbico.

Si bien hay diversos fallos al insertar en las secuencias al pequeño grupo de personas que se mantienen en el restaurante, cuando de hecho la circunstancia de manejar un asunto de Estado en un lugar como este resulta bastante improbable, el guión es manejado con mucha inteligencia: los colaboradores de Emerson no sólo plantean el dilema moral de una decisión —de hecho su jefe de gabinete le refiere a Emerson que el jardín del Edén se ubicaba originalmente en Irak—, sino que ponen sobre la mesa su carácter de miembro de la comunidad judía, lo que inserta el elemento de una “guerra santa” y válida en términos de los árabes.

El reporte televisivo de la crisis está sumamente logrado, en tanto que añade una buena dosis de dramatismo en el desarrollo de la historia. El periodista que aparece a cuadro habla con el embajador de Irak, sostiene una conversación mesurada y emotiva con su corresponsal en Bagdad ante el inminente ataque, informa y muestra escenas parciales de una crisis que se vuelve realidad.

Kevin Pollack tiene una actuación de primer nivel, es un hombre sereno, físicamente pequeño, pero con una personalidad fuerte; sus diálogos a manera de confidencias con sus colaboradores, con su familia, con los pilotos responsables del ataque y aún con las personas del lugar convencen al espectador de un hombre que lleva a sus espaldas la responsabilidad de cambiar el rumbo del mundo en un segundo.

Rod Lurie guarda hasta el final una última vuelta de tuerca: un telefonema y un improvisado mensaje en cadena nacional desde su refugio en Colorado que revela la esencia de Estados Unidos como pretendido “policía del mundo”; el hombre al mando está obligado a ser potencialmente tan ruin y miserable como su enemigo.

Deterrence o Minutos extremos es, desgraciadamente, una película difícil de conseguir en formato DVD; no obstante, vale mucho la pena, puesta en perspectiva con eventos recientes.
 
 
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