Nacho Libre (2006)
Estados Unidos
100 min.
Jared Hess
 
 
 
Jared Hess, Jerusha
Hess, Mike White
Xavier Pérez Grobet
Danny Elfman
Jack Black, Ana de la Reguera, Héctor Jiménez, Richard Montoya, Peter Stormare, Darius Rose, César González "Bronco"

 

Quizás me equivoque, pero creo que Nickelodeon siempre ha estado muy lejos de ser un sinónimo de diversión, de modo que al ver su rúbrica al inicio de Nacho Libre uno puede abandonar toda expectativa sobre una cinta que parecía tener posibilidades.

En ésta, Nacho (Jack Black) es un hombre joven, convertido en una suerte de fraile luego de criarse en un monasterio en Oaxaca, en el cual sirve como cocinero. Las condiciones en que viven todos ahí son pésimas y la comida con que cuentan es prácticamente incomible, así que en su búqueda por llevar dinero para los huérfanos del lugar, Nacho se topa con la lucha libre, la cual no sólo promete darle recursos, sino también glamour.

Evidentemente basada en el caso de Sergio Gutiérrez Benítez, un sacerdote mexicano que durante 23 años luchó enmascarado bajo el nombre de Fray Tormenta para sostener el orfanato que él mismo fundó, la película de Jared Hess no profundiza ni en la dimensión humana del problema ni se mete demasiado en el tema de la lucha libre como un fenómeno que le permite salir del anonimato y de la pobreza a muchos.

La realidad es que no hay por dónde agarrar este filme, ya que ninguno de sus lados es lo suficientemente fuerte ni lo suficientemente bueno. Todo se reduce a una sucesión de escenas en las que el protagonista se pone en una posición cada vez más incómoda que la anterior, pero sin lograr un tono consistente en su comedia.

Los personajes tampoco parecen tener demasiada relación entre sí —más allá de que todos trabajan en la misma película—, de modo que la inclusión de la mexicana Ana de la Reguera en el papel de la hermana Encarnación, una angelical monja que llega para ayudar en la educación de los niños, tampoco le aporta mucho al conjunto, a no ser por tres o cuatro frases en las que alcanza a insinuar que Dios odia la lucha tanto como Provida a los homosexuales.

Quizá sea por eso que la película vive sus mejores momentos cuando aparece a escena Esqueleto (Héctor Jiménez), un pobre tipo flaco y muerto de hambre que se convierte en escudero de Jack Black, a quien constantemente le recuerda que no cree en Dios porque él es un hombre de ciencia.

La historia de Nacho, pues, es un perfecto producto de Nickelodeon, igual que lo fue Los tuyos, los míos y los nuestros; demasiado ingenua, demasiado contagiada de los clichés de la industria, sin ninguna aspiración por trascender e ir más allá de un inocuo programa de televisión. Esos escenarios, sacados como de un México ya inexistente, pero encontrados en Etla, un pueblito a unos 40 minutos de la ciudad de Oaxaca, eran dignos de una mejor historia.