Premonition (2007)
Estados Unidos
110 min.
Mennan Yapo
 
 
 
Bill Kelly
Torsten Lippstock
Klaus Badelt
Sandra Bullock, Julian McMahon, Nia Long, Kate Nelligan, Amber Valletta, Peter Stormare

 

Premoniciones es un drama esquizofrénico, piensa el autor de esta reseña, mientras avanzan los primeros minutos de esta la película. Poco después, cambia de opinión y cree que es una cinta de misterio al estilo de Alfred Hitchcock. Al final, está seguro que un episodio malogrado de Dimensión desconocida pudo haber sido más satisfactorio.

Y no por Sandra Bullock, quien siempre cae muy bien, sino por una historia que deja en el camino muchos cabos sueltos y al final, pretendiendo que el público los olvide, recurre a la fe religiosa para sanar sus pecados de omisión.

La actriz interpreta a Linda Hanson, una ama de casa que un buen día, por la mañana, recibe la visita de un policía que le notifica que su esposo ha muerto en un accidente automovilístico. Se pone triste, le cuenta a sus hijitas que su papi se murió y que no volverá. Se abrazan. En la siguiente escena, vemos a la señora despertar en su cama. Baja al desayunador y se encuentra (oh, sorpresa) con el marido (Julian McMahon), tomando café y viendo las noticias en televisión. Se desconcierta.

El espectador concluye que se trató de un sueño premonitorio sobre el destino del marido. Sin embargo, en la secuencia siguiente, la historia parece volverse interesante. Vemos a Sandra Bullock despertar en un nuevo día y darse cuenta que el marido siempre sí está muerto.

El director Menan Yapo hace su mejor esfuerzo para ubicarnos en un juego de secuencias entre sueño y realidad, el cual sólo se puede seguir al principio. Algunas escenas nos hacen suponer que Linda Hanson es una mujer loca de por sí. Otras, que alguien le está poniendo trampas para que pierda el juicio. Y otras más, que vive transitando en el tiempo, entre los días que antecedieron a su viudez y los posteriores.

Después todo se vuelve confuso, lo que hace pensar que el guión original fue modificado posteriormente por varias manos. En una escena aparece, sin necesidad alguna, un cuervo muerto en el patio; lo que en el lenguaje cinematográfico primario, significa terror. Y después, una de las niñas aparece con la cara llena de costuras, lo que quiere decir, más terror.

La falta de fuerza de todos los personajes, pretende compensarse con esos y otros efectos, que en el contexto de la historia son irrelevantes. La película no ofrece ninguna sorpresa, ni explicaciones al espectador que busque consistencia en la historia.

Lo malo de las películas con temas sobrenaturales es que crean en el auditorio la expectativa de una vuelta de tuerca o golpe maestro final, que le dé sentido a toda la historia. Cuando esto no ocurre, uno sale del cine decepcionado.