Imaginen que Jaime Camil (es decir su personaje, Sebastián) es un junior simpatiquísimo que bebe todos los días hasta perder el conocimiento, que no usa cocaína y que cada noche se levanta a una mujer nueva en el bar o la discoteca a la que va. Luego imaginen que nunca han visto una película en la que después de una noche de alcohol uno de los personajes despierta sin recordar nada para descubrir que a su lado hay una mujer dormida y que está casado con ella. Ignoren que en Ensenada, Baja California, no hay capillas nupciales abiertas las 24 horas, como en Las Vegas, y que por tanto una situación así sería imposible. Finalmente, finjan sorpresa cuando él, ansioso por anular el matrimonio, se vea obligado por ella (Gabriela Vergara) a esperar tres semanas hasta que llegue su periodo y estar segura de que no está embarazada, amenazándolo con quitarle la mitad de todo, pues están casados por bienes mancomunados.
Dirigida por René Bueno y con la absurda cantidad de 250 copias para su estreno en todo el país, Recién cazado aspira a llegar a un público poco sofisticado, fácil para la risa y suficientemente obtuso para apreciar como principal talento de la actriz protagonista su cualidad de lucir bien con poca ropa y entretenerse con ello casi dos horas. Algo que podría lograrse con un calendario de taller mecánico.
Lejos de ocuparse en dotar de verosimilitud a personajes y situaciones, la dirección de escena se limita a darnos los ángulos más sensuales de la escultural actriz venezolana y a colocar en los lugares más visibles de la escena latas o botellas de sidral Mundet, empresa que (uno supone) patrocina la cinta.
Salvo por diez o quince minutos en los que el filme experimenta un pequeño giro en la historia y recibe algo de oxígeno gracias a un cambio de escenario, el trabajo carece de gracia natural, de personajes honestos que parezcan menos la caricatura de un ser humano y de instinto para encontrar humor auténtico en situaciones menos obvias e identidad propia en un guión que no sólo parezca un saqueo de otras películas, incluida su secuencia final.
La oferta, como verán, es bien poco. |