Es cierto que ante la disyuntiva de comprometerse o no con una militancia política, cada quien tiene la libertad de decidir en cualquiera de los dos sentidos. Durante el proceso electoral de 2006, Luis Mandoki decidió hacerlo anteponiendo su calidad de cineasta a la de ciudadano y como tal elaboró un documental en varias partes, llamado ¿Quién es el Sr. López?, sobre el entonces candidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Cerrado aquel episodio, una revisión del primero de los tres videos producidos antes de la jornada electoral permite ver un trabajo que al menos en su primera entrega está más cerca de la propaganda que del documento testimonial.
El trabajo tiene calidad, pero carece de elemental balance; muestra una sola cara de la moneda, sin contrastes ni contrapuntos que enriquezcan la versión. Episodios como el litigio por el paraje San Juan que derivó en el juicio de desafuero de López Obrador o las videoescándalos de corrupción en el Gobierno de la Ciudad de México son tratados a partir de un solo punto de vista.
Los poco más de 50 minutos que alcanza la primera de las (ya) cinco partes de ¿Quién es el Sr. López? se nutre principalmente de cuatro fuentes: entrevistas directas con José María Perez Gay, José Agustín Ortiz Pinchetti, el ex ministro de la Corte Juventino Castro y el propio Andrés Manuel López Obrador. Pero fuera de sus opiniones y afirmaciones, Mandoki no se preocupa por ir más allá, por buscar documentos y escenas que las apoyen, sino que se limita a poner en pantalla los titulares de algunos diarios de la capital con musiquita de cumbia.
Si bien, el director admitió en su momento que su trabajo representaba una respuesta contra la campaña mediática del Partido Acción Nacional —basada en crear intranquilidad por la llegada al poder de López Obrador, más que en posicionar a su candidato—, el camino que eligió para dar a conocer su video no puede sino generar suspicacias sobre el fin último de éste; Mandoki eligió el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México y dio prioridad como público a la plana mayor del PRD, al candidato y a varios de sus amigos del medio.
Con todo, ¿Quién es el Sr. López? no desmitifica nada; las entrevistas a modo difícilmente pueden tener algún impacto, pues no permiten ver la complejidad de un conflicto. El trabajo es completamente acrítico tanto del personaje político como de la gente a su alrededor y eso no ayuda en mucho a sacudirle la imagen de mesías tropical (Enrique Krauze dixit) que muchos le han endilgado a López Obrador.
Hasta el cierre de las casillas y el primer corte informativo, el 2 de julio de 2006, había un sentimiento generalizado de que Andrés Manuel López Obrador sería ganador de la contienda presidencial. Esto no sucedió y la historia se escribió de otra manera. El miedo dio un vuelco espectacular al resultado, dejando en el desamparo presupuestal a quienes ya se frotaban las manos con la avidez de quien piensa que su momento ha llegado (artistas e intelectuales entre ellos).
Sostengo la idea que escribí en los días cercanos a la elección: el primer tiempo de esta (entonces) trilogía parece el simple intento de otro artista-intelectual por subirse al carro del ganador, asumiendo una defensa sin cuestionamientos. Este trabajo de coyuntura —si se lee la contracara del DVD— se autodefine como un documento imprescindible para el cabal entendimiento del México actual. No es cierto; sin haber visto los siguientes episodios, el primer intento es perfectamente prescindible. Mandoki no es Michael Moore, ni mucho menos.
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