Han pasado apenas 15 segundos desde el inicio de Te presento a Laura cuando vemos un claro anuncio de chicles Clorets, el primero de media docena que incluye a Martí, Nivada, Italika, Reforma o Scotiabank entre otras marcas. Minuto y medio después, vemos entrar en escena al actor Eugenio Derbez con una máscara rígida de látex haciendo el papel de un representante artístico. Baste la descripción de este par de escenas para ejemplificar el tono general de la cinta que marca el debut como director de Fez Noriega (y de Martha Higareda como guionista), un producto a medio camino entre un correo electrónico en Power Point con consejos para la vida y una historia de maduración personal sobre una mujer mayor de edad atrapada en la mente de una adolescente. A la Laura del título (Higareda) parecen quedarle 30 días de vida y en ese tiempo se ha propuesto cumplir con una lista de pendientes que incluye cosas como "bailar ridículo", "gritar todas las groserías que me sé", "reír hasta que me duela la panza" y claro, el más importante y profundo: "salvar una vida y cuidarla". Ahí es donde entra Sebastián (Kuno Becker), un actor que quiere suicidarse después de una demanda por un accidente de tránsito, y quien viene a completar todos los requerimientos de una trama previsible desde sus primeros minutos.
Sería injusto señalar sólo un problema en la cinta. Quizá Noriega, quizá Higareda, quién sabe si ambos, crean personajes de caricatura a los cuales pretenden insertar luego en una tragedia artificial, imposible de tomar en serio cuando se ve a un actor con un rostro hecho de hule o se dignifica a otro personaje poniéndole el nombre de Meme Aguado del Hoyo.
Entre los actores de Te presento a Laura sobra talento; sus realizadores lo saben y actúan en consecuencia: lo desperdician como todo lo que abunda. Pero no es lo único; sobra la publicidad burda, los videoclips erotizados, los desternillantes chistes para menores de edad consistentes en flatulencias o ver a alguien gritar groserías. En todo caso los productores deberían lamentar el no haber vendido más espacios para su real público meta: videojuegos, medicamentos para del acné, algo así... |