Ni muy, muy... ni tan, tan... simplemente Tin Tan (2005)
México
100 min.
Manuel Márquez
 
Juan Santiago Huerta
Diego Arizmendi
Rolando Ortega Roco
(La Maldita Vecindad)
Jorge Ayala Blanco, Rafael Aviña, Jacobo Zabludovsky, Carlos
Monsiváis, Tomás Mojarro, Armando Ramírez, Manuel Loco Valdés,
Yolanda Montes “Tongolele”, Rosalía Julián, Edmundo Miller, Marcela Chávez, Carlos Valdés Julián y otros

 

Lanzarse a la aventura de elaborar un documental sobre Germán Valdez Tin Tan para llevarlo a las salas de cine, significa que se tiene algo nuevo en las manos completamente diferente a lo ya visto, un enfoque diferente y novedoso...

Ni muy muy... ni tan tan... simplemente Tin Tan, de Manuel Márquez es un trabajo bien intencionado que, no obstante, no aporta mucho más allá de lo que ya conocemos del pachuco.

La cinta incluye un cortometraje inédito —El que la traga la paga, de 1943— y abundante material de las cintas caseras grabadas por la familia Valdez en súper 8 a bordo del barco El Tintavento. Desgraciadamente, esto no logra darle un giro distinto al documental de Márquez, que se antoja ya visto.

Si bien el conjunto resulta muy disfrutable, gracias a las numerosas secuencias entresacadas de los filmes de Tin Tan y a un guión bien hilado, este homenaje se pierde en los últimos veinte o veinticinco minutos, cuando la figura de Germán se vuelve simple pretexto para hacer un elogio de varios grupos de rock mexicano, a algunos de los cuales se les nota su pachuquismo de pose.

El filme incluye, asimismo, una treintena de testimonios, entre los cuales destacan —por mucho— el de los críticos Jorge Ayala Blanco y Rafael Aviña, quienes junto con la viuda y los viejos compañeros de Tin Tan se notan más interesados en describirlo como comediante que en soltar una frase para la eternidad.

Otra vez, sin embargo, el trabajo de edición no cumple con la expectativa, ya que aunque los testimonios son generosos en referencias a momentos muy específicos de las cintas del comediante, las secuencias son ilustradas con momentos que, si bien resultan realmente graciosos, a veces no vienen ni al caso.

El resultado de Ni muy muy... ni tan tan... es disparejo, pero podría abrirle a Márquez o a otros nuevos cineastas la posibilidad de pensar en trabajos similares respecto a otras figuras.

Yo por lo pronto, desconfío del hecho de que Tin Tan sea el icono de tanto roquero, al mismo tiempo, pero no quiero parecerme a Jesusa Rodríguez, quien no hace mucho manifestaba su desagrado con que la imagen de Frida Kahlo ahora sirva para adornar “las pañoletas de las pinches viejas millonarias y dientonas”. Finalmente ni Frida le pertenece a la izquierda bonita de Coyoacán, ni Tin Tan me pertenece a mí. Bendito sea Dios.