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Alta resolución
La Virgen de los Sicarios (2000)
Colombia, España, Francia
100 min.
Barbet Schroeder
 
 
 
Fernando Vallejo
Rodrigo Lalinde
Jorge Arriagada
Germán Jaramillo, Anderson Ballesteros, Juan David Restrepo, Manuel Busquets, Wilmar Agudelo, Juan Carlos Álvarez, Jairo Alzate, Zulma Arango, José Luis Bedoya, Cenobia Cano, Eduardo Carvajal

 

La Virgen de los sicarios es una coproducción de España, Francia y Colombia dirigida por el iraní Barbet Schroeder. El cineasta se ha mostrado disperso y a veces brillante a lo largo de su carrera. Ha sido responsable de películas como Koko el gorila que habla (1978), documental sobre un primate con alto potencial del Zoológico de San Francisco; Barfly (1987), drama en el que el apuesto actor Mickey Rourke hace el papel de Charles Bukowski y Mujer soltera busca (1992), thriller sobre la obsesión y el robo de personalidad con Jane Fonda en el papel estelar.

La Virgen... es un drama basado en la novela homónima del colombiano Fernando Vallejo, quien es también responsable del guión. El protagonista (interpretado por el actor Germán Jaramillo) también se llama Fernando y es un escritor homosexual entrado en canas que se ha acostado con más de mil muchachos, pero ahora ha perdido el gusto por la vida y después de treinta años fuera, ha regresado a Colombia para morir.

A su llegada un amigo lo recibe y le hace un regalo, el niño más fantástico de Medellín, le dice. Alexis (Anderson Ballesteros) es un matón adolescente que también ejerce la prostitución como modo de vida, de modo que establece con él una relación afectiva y pecaminosa. María Auxiliadora, la Virgen de los sicarios, pende de su cuello como un escapulario que lo protege de la muerte.

Este encuentro marca la primera diferencia entre la ciudad que Fernando recuerda de su niñez y la metrópoli actual, rebautizada en el habla popular como Medallo o Metrallo. El seminario mayor es ahora un centro comercial, hay niños que se drogan en las calles y los homicidios peatonales son normales al punto que hay letreros en los baldíos en que “Se prohíbe arrojar cadáveres”.

Si no se ha visto otra película colombiana, podría pensarse que Medellín es una ciudad poseída por la ira, donde los taxistas escuchan vallenatos a todo volumen y en la que jovencitos a sueldo se cascan a sus enemigos a plena luz del día a bordo de motos ruidosas.

Fernando se lleva a Alexis a vivir a su casa y conviven con las consecuencias de la brecha generacional (uno escucha arias de la Callas y otro punk colombiano), pero ambos coinciden en el nihilismo, uno de ellos desmotivado por la vida y el otro por vivir siempre en el blanco de una bala. El Niño, como lo llama Fernando, es un manojo de impulsos destructivos. En una de las mejores secuencias, mata de un tiro a un bravo taxista que blande un enorme machete contra su novio escritor.

“Dios no existe y si existe es la gran gonorrea”, grita Fernando en un impulso suicida. Sin embargo es asiduo visitante de los templos, convertidos en punto de encuentro de traficantes de droga, asesinos y prostitutos. Desprecia a la humanidad, pero tiene misericordia de un perro que gime atorado en un canal de desagüe.

Fernando encuentra el remedio a su soledad y desesperanza en Alexis y después la encontrará en Wilmar (Juan David Restrepo), quienes, después se sabrá, son producto de la disfunción familiar, de la desatención del Estado a sus jóvenes y parte de una generación más, de las muchas que vendrán, de criminales con odios heredados y sin futuro.

Hay que decir que aunque los diálogos son naturales, las actuaciones no son buenas, Jaramillo divaga entre el letargo y la rigidez, mientras Ballesteros parece cohibido. Con todo, La Virgen de los sicarios no es una historia pro gay; hay algunas escenas bastante explícitas no obscenas, pero no recomendables para niños.

La película lleva como colofón la interpretación de Pedro Infante con "Senderito de amor", una canción triste que lleva en su letra la carga emocional de Vallejo al escribir esta historia: Un amor que se me fue, otro amor que me olvidó Por el mundo yo voy penando. Amorcito quien te arrullara, pobrecito que perdió su nido, sin hallar abrigo muy solito va.

El filme ganó premios en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana en 2002 y en el Festival de Cine de Venecia en 2000.